miércoles, 30 de noviembre de 2016

Mi hijo no ha hecho deposiciones en varios días, ¿está estreñido?

El ritmo intestinal de un bebé varía según su alimentación. Si el bebé toma leche materna exclusivamente (sólo leche del pecho, no agua, no suero glucosado, no infusiones) la siguiente tabla puede servir de guía para valorar el ritmo intestinal normal.

Edad
Frecuencia de las “cacas”
Aspecto de las “cacas”
1 día
1
Negra, como un puré pegajoso
2-3 días
2-3
Verde primero más oscuro y poco a poco más claro, como puré
4-5 días
4-5
Verde-marrón-amarilla
6-30 días
1 por toma
Amarillas, líquidas, con “grumitos”, o marrones o verdes, de olor ácido. El color es variable y no es importante.
1-6 meses
Muy variable: desde una al día hasta una cada 20 días.
Blanditas como una pomada, el color es variable y no es importante

A partir del primer mes, muchos bebés con lactancia materna exclusiva no hacen "caca" todos los días. Esto es así porque la leche materna se adapta tan perfectamente a sus necesidades que prácticamente se aprovecha todo y hay poco que tirar.

Cuando empiezan a probar otros alimentos además del pecho, el aspecto de las "cacas" cambia. Algunos niños no hacen deposiciones durante unos días y éstas son más duras y con un olor diferente.

Algunos bebés hace ruiditos o como fuerza, aunque no hagan caca, lo que las madres pueden interpretar como que están molestos. Sin embargo, lo que está haciendo es simplemente ayudar a su bolo intestinal a moverse hacia abajo. "Está haciendo fuerza" para mover la "caca" hacia abajo. Cuando haya suficiente cantidad en la última parte del intestino grueso (el recto), entonces su cuerpo tendrá la señal que necesita y al hacer fuerza, relajará el ano y saldrá la caca.

No es bueno estimular el ano con el dedo, con el termómetro, con una ramita de perejil impregnada en aceite o con una cerilla (por nombrar los métodos más comunes), ya que ello puede hacer que el sistema nervioso del bebé se acostumbre a hacer "caca" sólo con el estímulo. Tampoco es necesario dar zumos ni laxantes ni infusiones "para el cólico". Esto no es bueno para su intestino que ya tiene lo mejor, "la leche materna", y aumenta el riesgo de diarreas e infecciones. Además puede disminuir la producción de leche, ya que el bebé mamará menos y el pecho, en respuesta, fabricará menos leche.

Para asegurar que el bebé no tenga problemas se le debe ofrecer el pecho a menudo, tomarlo mucho en brazos (la fuerza de la gravedad ayuda al bolo intestinal), jugar con él y hacerle masajes en el abdomen. 

Todo esto le proporcionaré cariño, el mejor alimento, las mejores bacterias intestinales (los famosos bífidus) y el ejercicio y estímulo que necesita.


Cuándo consultar con el pediatra: Si tu bebé no ha eliminado el meconio (la primera caca negra) el primer día, o si a partir del 4º día y durante todo el primer mes, no hace "cacas" todos los días día o estas tienen una consistencia mayor que la de un puré.

En resumen:
Ofrecer el pecho a demanda del bebé, tomarlo mucho en brazos, jugar con él y hacerle masajes son el mejor método para asegurar que el bebé no esté estreñido y se críe sano y feliz.

A partir del primer mes, muchos niños con lactancia materna exclusiva no hacen "caca" todos los días, pero esto no es estreñimiento.

Autora: Susana Ares Segura

viernes, 18 de noviembre de 2016

La mejor forma de enseñarle a un bebé a caminar es... ¡No enseñarle!

Candelaria Palacios
LA NACION


A veces las madres y padres nos ponemos ansiosos y morimos de ganas de ver a nuestros hijos pasar a la siguiente etapa o conquistar algún logro, cuando en realidad ellos no tienen ningún apuro. Cada bebé como individuo tiene sus propios tiempos y si no gatea o no camina todavía, no quiere decir que haya algo mal, simplemente que por ahora se siente bien descubriendo el mundo así y no está listo para pasar a lo siguiente. Pero pronto seguro lo logrará.

Sobre esto hablan Liliana Gruss y Francis Rosemberg, dos fonoaudiólogas y psicomotricistas que, inspiradas por el método del movimiento libre la pediatra húngara Emmi Pikler, escribieron el libro Bebés en movimiento, El desarrollo postural en imágenes. En él muestran fotos de las posturas y desplazamientos espontáneos de los bebés y las van analizando, demostrando la naturalidad y armonía con que los bebés van evolucionando hasta lograr ponerse de pie y caminar por sí mismos, sin necesidad de enseñanzas, ya que al ser respetados sus tiempos y valoradas sus iniciativas, crecen seguros, tranquilos y capaces para lograrlo.

Destaco a continuación algunas claves de mi entrevista a ambas expertas, acerca del desarrollo postural y el movimiento de los bebés para tener en cuenta:

Foto: Pixabay

- La intervención del adulto "estimulando" o provocando posturas que el bebé no domina, interfiere en la secuencia y entorpece las adquisiciones. El control del cuerpo en el espacio, el dominio del equilibrio, son vivencias muy íntimas; nadie desde el afuera puede determinar cuál es el momento para colocar al niño en tal o cual posición. María Montessori decía que toda ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.

- Hay que partir desde un comienzo de la postura sobre la espalda, en la que está garantizada la mayor superficie de apoyo y, por lo tanto, el equilibrio y la seguridad corporal, y permitirle al bebé ejercitar todos sus movimientos con libertad, facilitará que cada niño construya por sí mismo la secuencia de posturas y desplazamientos que lo llevarán de la horizontalidad a la verticalidad.

- Dejarlos aprender solos influye positivamente en la confianza y autoestima de nuestros hijos. Esta vivencia de control del propio cuerpo, del equilibrio, del ejercicio de las propias iniciativas, tiene gran incidencia en el desarrollo emocional de los niños. El vínculo cálido y seguro con sus padres y con los adultos responsables de su cuidado, adultos que le permiten actuar, que disfrutan con lo que el bebé es capaz de hacer, con lo que sabe y puede en cada etapa por la que va transitando, permite que el niño se desarrolle seguro de sí mismo, con la seguridad emocional que le dan la contención y el respeto por sus logros.
- Todos los bebés atraviesan las mismas etapas pero a distintos tiempos:esto sucede en una secuencia que va desde la posición sobre la espalda a poder pararse y caminar. Hay niños más precoces y otros más tardíos. Lo importante no es cuándo los niños hacen lo que hacen, sino cómo lo hacen: con seguridad, confianza, dueños de su propio cuerpo, o dependiendo de que alguien lo ponga, lo saque, lo acomode... Los ritmos son diferentes: la marcha se da generalmente entre los nueve y los dieciocho meses. Los que caminan a los nueve, son los precoces; los que lo hacen a los dieciocho son los tardíos. El promedio de los niños suele comenzar a caminar alrededor de los dieciséis y no a los doce meses como indican muchas tablas de desarrollo.
- Si el desarrollo autónomo es respetado y no se interfiere colocando al niño en posturas que aún no domina, todos los niños gatean, se sientan, se paran y caminan. Gatean sentados aquellos niños que fueron colocados en posición de sentado antes de adquirirla por sí mismos. Reptar es un desplazamiento correcto que se adquiere antes del gateo, antes de que las piernas y los brazos logren sostener el tronco alejado del piso. Es posible que en un principio el desplazamiento se produzca hacia atrás, ya que hay empuje desde los antebrazos antes de que el niño organice el punto de fuerza en los dedos de los pies. A partir de la experiencia, los niños irán organizando sus desplazamientos hasta lograr el reptado hacia adelante.


Foto: Pixabay
- Hablar de autonomía del niño pequeño, es reconocerlo como un ser de acción y no sólo de reacción desde las etapas más tempranas. Como un interlocutor válido en el vínculo adulto-niño. ¿Acaso no se transforma la casa, nuestras rutinas cotidianas y la vida entera cuando llega un bebé al hogar? ¿No nos ponemos felices si abre la boca alegremente para comer el puré que le ofrecemos y no nos angustiamos si la cierra y frunce el entrecejo o da vuelta la cara negándose a comer? Hablar de autonomía es considerarlo persona desde el nacimiento. Es poder observarlo y descubrir que sólo es torpe si le imponemos posturas a las que no ha llegado por su cuenta. Que es armonioso en sus movimientos cuando gira y pasa de estar panza arriba a panza abajo; que tiene iniciativas propias cuando explora los objetos tomándolos en sus manos, observándolos, cuando chupa, sacude, frota, tira y vuelve a tomar... Hablar de autonomía es tomar la decisión de respetarlo en sus tiempos y en sus ritmos, en sus deseos y necesidades, sin intentar imponer los nuestros.

- Si bien hay que dejar que los niños "hagan" por su cuenta, esto no quiere decir que el adulto se desentienda de él. Todo lo contrario. Conocerlo profundamente, saber cuáles son las necesidades de cada uno, tomar en serio la actividad de cada bebé, le permite al adulto referente organizar el espacio adecuado, un medio tranquilo, distendido y seguro, rico en elementos seleccionados en función de sus intereses y sus posibilidades, en cada etapa madurativa por la que va transitando.


Foto: Pixabay
- Hay puntos en común entre la filosofía de María Montessori y los principios de la Dra. Emmi Pikler. Ambas buscan organizar un lugar en el que los niños puedan hacer las cosas por sí mismos - vivir su propia vida - sin ayuda inmediata de los adultos. De esta manera, el niño se hace consciente de su propio poder, es decir de su poder hacer. También hay algunas diferencias, ya que Montessori se dedicó a la "educación" de los niños y a desarrollar planes de aprendizaje individualizado, pensando en las formas más naturales y espontáneas de adquisición de conocimientos, a partir de las edades de la escolarización. Emmi Pikler se dedicó a las etapas más tempranas del desarrollo infantil, desde el nacimiento hasta el ingreso en la etapa escolar. Es decir a la constitución subjetiva más temprana. Sus principios se asientan sobre la calidad de los cuidados cotidianos, y sobre la libertad del movimiento en los bebés, y no sobre los aprendizajes de índole escolar.

- Algunos de los errores comunes que cometemos los papás: a veces los adultos caemos en la tentación de acelerar o querer saltear etapas. Cuando el bebé está madurativamente preparado para jugar boca arriba, mover libremente brazos y piernas, girar la cabeza, nosotros pensamos que es mejor ponerlo boca abajo (posición en la queda aplastado contra el colchón, sin poder mover su cuerpo ni elevar la cabeza, ya que ésta es muy pesada). Cuando está ejercitando este giro para ponerse boca abajo, consideremos necesario sentarlo. Entonces le colocamos almohadones para sostenerlo (pero igual se cae para un costado, ya que su columna no está madura para permanecer erguida). Y cuando comienza a sostenerse sentado, lo paramos. Y apenas él comienza a pararse por sí mismo, lo hacemos caminar. Siempre apurando sus tiempos. Como si lo que el bebé propone, no importara. Porque nuestras expectativas siempre están más allá de lo que él puede en el aquí y ahora. Así es muy difícil construir la autoestima, la confianza en sí mismo, la posibilidad de tener iniciativa...

jueves, 17 de noviembre de 2016

Extracción manual de la leche

Como hemos afirmado en otras ocasiones, la extracción manual es una herramienta importante entre las disponibles para la lactancia. Les acercamos este video realizado por Maya Bolman, IBCLC y Ann Witt, MD, FABM, IBCLC y traducido por Veronica Garea, MS, PhD, IBCLC (y voluntaria de nuestro GALM). Agradecemos a Maya Bolman la oportunidad de hacer que este video esté disponible para las madres de habla hispana.




Video: todos los derechos de Maya Bolman y Ann Witt. 
"Puede usarse nuestro video con objetivos educativos y en contextos que no violen el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna de la OMS. El video no puede ser editado. Debe ser reproducido con todos los créditos tal como se muestran en el video. / You may use our video for educational purposes and not in any context that violates the WHO International Code on the Marketing of Breastmilk Substitutes.   The video should not be edited.  It should be played with full accreditation as noted in the video"
©GALM Bariloche. Permitida la reproducción sin modificaciones y citando la fuente.

martes, 8 de noviembre de 2016

Visita en consultorio una vez nacido el bebe.

Primera visita
La primer visita tiene una duración de más de 2 horas, se realiza una pequeña historia del embarazo, parto y amamantamiento del bebe, se despejan dudas y se observa como se alimenta el bebe, se corrigen los problemas que dificulten un correcto amamantamiento. La consulta finaliza cuando se observa que el bebe logra mamar, de persistir más dificultades se realizará una próxima visita. Costo $400.-


lunes, 31 de octubre de 2016

Seguimos siendo mamíferos | Verónica Garea


Publicado el 27 oct. 2016
La lactancia es parte de la trama que nos hace humanos. 

Somos seres evolucionados, dominamos la tecnología, pero seguimos siendo mamíferos. 
Esta charla explora el devenir de la alimentación de los bebés desde el amanecer de la humanidad hasta hoy.

Verónica Garea es ingeniera nuclear y doctora en física de la ingeniería. En simultáneo a su actividad profesional en seguridad y confiabilidad de sistemas tecnológicos complejos trabaja desde hace 18 años en promoción y apoyo de la lactancia. Su interés por el valor económico de la lactancia y el trabajo de cuidado la llevó a explorar estos temas en relación al género y al papel de las mujeres dentro de la sociedad. Tiene certificaciones como consultora en lactancia materna y colabora con organizaciones locales, nacionales e internacionales que promueven el valor de la lactancia y la crianza.

This talk was given at a TEDx event using the TED conference format but independently organized by a local community. Learn more at http://ted.com/tedx

jueves, 27 de octubre de 2016

Crisis de crecimiento


Utilizamos la palabra crisis, que tiene una connotación negativa, porque la madre quizá viva estas fases del crecimiento del bebé como un problema, pero este se encuentra perfectamente y no le pasa nada. Si la madre conoce las circunstancias que puede encontrar en estos momentos, probablemente las encuentra normales y sabiendo que el bebé está bien, recupera su tranquilidad.




En torno a las 3 semanas, al mes y medio y a los 3 meses, muchos bebés tienen unos días "raros" en que están algo más inquietos, lloran más, duermen peor, maman más a menudo, se agarran al pecho y de repente se estiran, lo sueltan, lloran... Posiblemente esto tenga relación con la aceleración normal en su velocidad de crecimiento que condiciona una mayor demanda de leche.
Amamantar a demanda (sin limitación en cuanto a frecuencia y duración de las tomas) permite al pecho producir más leche cuando el bebé la necesita. Recordemos que el pecho es una fábrica, no un almacén, y a mayor estímulo (succión del bebé) mayor producción. Una vez logrado este propósito, al cabo de 2 a 3 días, el bebé  retoma su ritmo.
No todas las madres perciben estas "crisis de crecimiento". Puede darse que madre e hijo vivan una lactancia muy bien establecida en la que la madre esté satisfaciendo las señales de hambre del bebé y no se dé cuenta de que durante unos días este demanda con más frecuencia, por haberlo integrado completamente en su vida cotidiana.

A los 17-20 días de vida
Una vez el niño ha recuperado el peso del nacimiento (en circunstancias normales ocurre antes de cumplir los 15 días de vida) y la lactancia materna está bien establecida, pueden darse cambios que, en ocasiones, son motivo de preocupación. Un cambio en la frecuencia de demanda del bebé, unido a que el pecho empieza a recuperar el tamaño anterior al embarazo, puede ser interpretado por la madre como que "no tiene suficiente leche" o "el bebé se queda con hambre", lo que le produce intranquilidad.
El bebé necesita más leche y para ello demanda con mayor frecuencia a la madre. El pecho, al tener más estímulo fabricará más leche y el niño tomará más cantidad que antes.

A las 6-7 semanas de vida
Hacia el mes y medio de vida, las madres pueden notar que se repite este aumento de demanda del bebé. De nuevo, el niño necesita más volumen de leche y para ello vuelve a aumentar la frecuencia con que demanda pecho. Este incremento puede ir acompañado de una conducta alterada por parte del niño cuando está en el pecho: se pone muy nervioso,  mama dando tirones, llora en el pecho, arquea la espalda (con el pezón en la boca), tensa las piernas...
Al igual que en la "crisis de los 17 días", una vez normalizada la situación, los niños vuelven a su ritmo normal.
Cuando está en el pecho: se pone muy nervioso,  mama dando tirones, llora en el pecho, arquea la espalda (con el pezón en la boca), tensa las piernas...
Al igual que en la "crisis de los 17 días", una vez normalizada la situación, los niños vuelven a su ritmo normal.

A los 3 meses
En general, se habla de la crisis de los 3 meses describiéndola como un momento en que pueden darse estas circunstancias:
  • El bebé ya no pide pecho tan a menudo, algo que la madre puede interpretar de diversas formas: no tiene hambre, no quiere comer o la rechaza.
  • El niño que antes se mostraba encantado de pasar largo rato prendido al pecho, hace ahora tomas de escasos minutos.
  • La madre se nota los pechos blandos, lo que atribuye a una producción insuficiente de leche.
  • El bebé se distrae por cualquier cosa y a menudo rompe a llorar al poco rato de haber empezado a mamar.
  • El bebé engorda menos, lo cual puede reforzar la sensación de que pasa hambre.
  • El bebé se chupa el dedo o la mano, lo que puede interpretarse como un signo de hambre.
  • A menudo hay una disminución en la frecuencia de las deposiciones del bebé. La madre puede interpretar esta menor frecuencia en las deposiciones como señal de una ingesta insuficiente.
Por ello, si la madre percibe "la crisis de los tres meses" y en ese momento no encuentra apoyo adecuado, sino consejos y recomendaciones desafortunados de su entorno cercano o de los profesionales a los que acude, es a menudo el momento en que se inicia la suplementación con leche artificial y el abandono paulatino de la lactancia materna.
A los tres meses los bebés son expertos en el arte de la succión, y en  una toma de escasos minutos pueden extraer toda la leche que necesitan. A partir de los tres meses suele ocurrir que los bebés se distraen por cualquier cosa a la hora de mamar. La sana curiosidad del niño lo va a impulsar a dejar de mamar para oír qué pasa a su alrededor, y las madres es posible que se desesperen  por ese comportamiento.
Por supuesto la madre tiene leche suficiente y la capacidad para fabricar toda la que el niño necesite pues el cuerpo materno se adapta para aumentar la producción de leche.

Algunas cosas que podemos hacer:
  • No se debe forzar a un niño a mamar ni insistir demasiado para que tome el pecho, puesto que el resultado puede ser justamente el contrario.
  • En ocasiones puede resultar útil dar el pecho en penumbra y en silencio, puesto que cuantos menos estímulos externos haya, más tranquilo estará el bebé.
  • No esperar a que el niño llore para ponérselo el pecho, pues cuando un bebé llora ya está nervioso y mamará peor. Además, es posible que lleve rato pasando hambre. Estar atentos a los signos precoces de hambre: movimientos de cabeza, bostezos, llevarse la mano a la boca o hacer sonidos de llamada. Mucha paciencia.

"Como es la madre la que está en crisis, en sus manos está la solución:
deje de preocuparse, y ya no hay crisis. 
Pecho a demanda (y eso incluye dejar que suelte el pecho
 cuando lo quiera soltar) y nada de biberones."
Carlos González, "Un regalo para toda la vida".


miércoles, 26 de octubre de 2016

Cómo hacer difícil la lactancia materna


Hola revisando viejos correos electrónicos encontré este  artículo que fue escrito hace 30 años pero es tan actual, que me hace pensar que no avanzamos, tampoco retrocedemos, pero si estamos como estancadas en sentir y  pensar que el amamantamiento es un proceso natural de la vida de la mujer.
Las invito a leerlo, dejar sus comentarios y la que necesite ayuda, yo puedo brindársela, envíeme un correo a mtmluisabengolea@hotmail.com, un saludo Luisa

Linda J. Smith, de la EEB, FACCE, IBCLC
 (PD escribió "difícil" un día en octubre de 1986 en una vieja máquina de escribir, y es tan popular ahora como era entonces!)

© 1986 Linda J. Smith

1.- Dígales a la madre de « alimentar a su bebé cada 3 horas », o de imponer a su bebé un planeamiento de cada mamada »
Dígale que debe esperar al menos 2 horas entre las mamadas o de programar mamadas regulares (todas las 3 o 4 horas), y de rellenar cuidadosamente un tablero. Ello tendrá como consecuencia menos estimulación del seno, por lo tanto una baja de leche. El bebé estará hambriento y frustrado, los padres estarán frustrados igualmente y la mamá perderá confianza en ella. Estate seguro de poder luego censurar la lactancia después de los llantos.

2.- Vigile a que « el bebé se habitúe al biberón », y sobre todo al chupete
El bebé podrá desarrollar una confusión seno/chupete y podrá rechazar el pecho, o no saber mamar, porque el bebé no sabrá como « agarrar » al pezón.
La introducción del chupete deberá hacerse temprano (en las primeras 6 semanas del bebé) para ser más eficaz…. Pero siéntase seguro, aun si el bebé es más grande (aun después de 1 año), un biberón dado podrá tener el mismo efecto!!! . Es un buen medio de estimular menos el pecho, lo que disminuirá la lactación de la madre, quien rápidamente perderá confianza en ella, porque usted lo sabe bien: la lactancia mixta es el inicio del destete progresivo, que lleva al destete total del seno en 6 semanas máximo.
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