lunes, 8 de agosto de 2016

La enemiga de la lactancia

Entre el 2 y el 4 por ciento de las mujeres padecen mastitis. Debe tratarse sin demoras para evitar que el bebe deje el pecho

miércoles 28 de abril de 1999

La lactancia suele ser una experiencia muy placentera para la mayoría de las mujeres. Es un vínculo insustituible entre la mamá y el hijo, además de la base de la salud y de un perfecto desarrollo del bebe. Sin embargo, entre un dos y un cuatro por ciento de mujeres que amamantan desarrolla mastitis, un proceso infeccioso que sin el correcto asesoramiento y tratamiento complica las cosas y desalienta a la madre en una de sus funciones más importantes: la de alimentar con su propia leche a su bebe.

La mastitis intramamaria o intraductal es un proceso infeccioso de la mama que produce dolor, rubor y calor locales -pues el tejido glandular de la mama se inflama-, junto con reacciones generales como fiebre, malestar y a veces náusea y vómitos. Se trata de una infección que puede ocurrir en cualquier momento durante el transcurso de la lactancia, pero que es más frecuente a partir del quinto día después del parto y dentro del primer mes de vida del bebe. A veces se da cuando se produce un destete brusco, al saltearse una o varias mamadas o cuando el niño comienza de repente a dormir toda la noche.

El taponamiento

Todo comienza con un taponamiento de conductos, advertido por la madre como durezas en alguna parte del pecho. "En el taponamiento queda leche retenida en un conducto por mal drenaje", explica el doctor Carlos Beccar Varela, médico pediatra, asesor de la filial argentina de la Liga Internacional de la Leche y autor de los libros El arte de amamantar a su hijo y Lactancia Feliz, entre otros.

"Esto quiere decir que uno de los conductos en alguna parte del pecho no se vacía bien. Pero os alveolos siguen produciendo leche. Así, se produce estancamiento y contaminación con gérmenes", agrega. Y explica que normalmente los gérmenes suelen entrar por los orificios del pezón, pero que el flujo rápido de leche no les da tiempo a desarrollarse, además de ser combatidos por los factores antiinfecciosos de la leche, que los mata. Pero en el caso del taponamiento, como la leche se encuentra estancada, los mismos factores pierden vitalidad y los gérmenes hacen de las suyas. "Entonces no sólo hay infección intraductal, sino que se transmite a los alveolos y al tejido intersticial entre los conductos y los alveolos, por lo que se produce una infección generalizada de toda la estructura de la mama en un lugar localizado", detalla el especialista.

El taponamiento del conducto precede a la mastitis intramamaria. Ya instalada la mastitis, lo primero que nota la madre es que una parte de su pecho se torna dolorosa, sensible y dura, y que la piel subyacente está enrojecida. Además, comienza con fiebre alta y dolores musculares.


La clave

El doctor Jorge Díaz Walker, socio fundador y asesor de la asociación de ayuda materna ÑuÑu -que en quechua significa amamantar-, sostiene que "la mastitis relacionada con el amamantamiento se produce por no seguir el curso natural de los hechos". Pues, para él, "lo normal sería alimentar a total libre demanda, una cantidad de tiempo indeterminada y no producir alteraciones en la bajada de la leche, pues ésta deprime la respuesta del niño debilitándolo y alterándole la succión normal". La lactancia no interferida, según el especialista, permitiría que los pechos estuvieran siempre vacíos y no habría congestión mamaria.

Beccar Varela es más específico, y aclara que lo mismo que sirve para prevenir la mastitis sirve para curarla. "Si el bebe se amamanta con una buena adhesión boca-pecho, se lo coloca en diferentes posiciones y además se lo alimenta con frecuencia, habrá un buen vaciamiento y los conductos no se taponarán", dice. La idea de lograr una correcta adhesión boca- pecho (el bebe no toma sólo el pezón con las encías sino que abarca toda la areola) es que simultáneamente comprima con la mandíbula, exprima con la lengua y finalmente succione la leche materna vaciando bien el pecho. De esta manera, las lastimosas grietas del pezón son también menos frecuentes, y aquellas mastitis menos habituales pero producidas por la presencia de grietas, lo serán también.

Por otra parte, rotando las posiciones de amamantamiento de mamada a mamada -sentada clásica, sentada inversa y acostados frente a frente- se vacía el pecho en distintos lugares y conductos, además de prevenir nuevamente las grietas de pezón. Finalmente, los conductos tampoco se taponan si se coloca al chico al pecho con frecuencia- entre 8 y 18 veces al día durante el primer mes, según el tamaño y las necesidades del bebe- porque los pechos se vacían bien.

"Además, enseño a las madres que cuando terminen de dar de mamar se toquen la mama para ver si les quedó alguna parte dura. Si es así, la próxima vez deben colocar al bebe en la posición que corresponde para vaciar esa zona, además de masajear suavemente el conducto en dirección hacia el pezón donde está endurecido cuando el chico está mamando, lo que facilita el vaciado", dice el doctor Beccar Varela.

No suspender el amamantamiento

Según la Guía Práctica para una Buena Lactancia, de Felicitas King y Elizabeth Helsing, anteriormente se consideraba que el problema primario en la mastitis era la infección; se suspendía la lactancia, se manejaba lo menos posible la mama y no se le sacaba la leche. Ahora sabemos que la infección es secundaria a la congestión y estancamiento de leche en los pechos y entonces la leche debe sacarse. Por lo tanto, hay que continuar amamantando o, si no, extraer la leche.

Es fundamental continuar amamantando con ambos pechos, sin temores a infectar al bebe pues es muy raro que esto ocurra. Los recursos de drenaje explicados por el doctor Beccar Varela alivian sobremanera el dolor que puede provocar la mastitis en el pecho infectado, además de facilitar que el bebe se prenda mejor y el amamantamiento duela menos: "La mamá debe sentarse debajo de la ducha tibia o inclinarse sobre la bañera con el torso desnudo y aplicar el duchador manual en los pechos dos o tres veces al día para sacarse la leche con la mano -si no duele- o con una bomba sacaleches manual. Por una parte, la ducha tiene el efecto de estimular la expulsión de la leche, por otra, el calor relaja, abre los conductos y la leche sale más fácil", dice. Parece que también sacándose un poco de leche antes de poner al bebe a mamar se ablanda la zona de la areola, ésta se hace menos abombada y el lactante se puede prender mejor. En cambio, en un pecho lleno y duro el bebe sólo comprime el pezón, resultando eso muy doloroso para la madre.

En el manejo de la mastitis, se debe intentar detener la infección antes de que evolucione hacia un absceso mamario -bolsa de pus-. Es mayor el riesgo en las madres que dejan de amamantar. Esta es una posible, pero excepcional complicación de la mastitis, provocada normalmente por un tratamiento inadecuado o tardío, y en general requiere drenaje quirúrgico.

Constanza Gechter

El tratamiento adecuado

Cuando se inicia rápidamente un tratamiento adecuado, el curso de la enfermedad suele ser breve. Si no, pueden necesitarse antibióticos durante mucho tiempo. Estos 7 pasos resumen una guía eficaz.

1) Continuar amamantando con ambos pechos, comenzando por el lado sano, pero asegurándose de que el lado enfermo se vacíe completamente por la succión o con un sacaleche.

2) Insistir con el reposo en cama.

3) Elegir un antibiótico tolerado por el niño y por la madre, que se debe administrar durante 10 a 14 días por lo menos, independientemente del curso de la enfermedad.

4) Aplicar bolsas de hielo o de agua caliente, lo que más alivie el dolor. La experiencia indica que el calor alivia el dolor y facilita el drenaje.

5) Beber abundantes líquidos.

6) Administrar analgésicos.

7) Usar un corpiño que sujete, pero sin causar presión o dolores.


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