viernes, 5 de abril de 2013

Portear a tu bebé, una manera práctica y amorosa para criar a tu hijo con apego


Gema Lendoiro
Día 16/03/2013 - 02.08h
Te contamos lo que debes y lo que no debes hacer para portear bien



Con toda probabilidad lo has visto en más de una ocasión y puede que hasta te haya sorprendido. Incluso habrás escuchado que eso de llevar a los bebés encima, que en realidad se llama portear, y que parece estar tan de moda, lo hacen las mamás que son hippies o unas modernas. Nada más distante de la verdad. Puede que el término porteo sea nuevo pero no a lo que hace referencia; llevar a los niños en brazos con un pañuelo o algo que los sujete bien. Los niños se han llevado encima de las personas mayores mientras no caminaba de toda la vida.

Los carritos para que los niños vayan tumbados son un invento reciente. Hay constancia de que los primeros aparecieron por el siglo XVIII pero, como ocurría con casi todo en el antiguo régimen, sólo estaban al alcance de unos pocos: la gente rica. No será hasta el siglo XX cuando empiece su uso generalizado y ya en masa cuando la mujer entra de lleno en el mundo laboral.

Hasta que no nacieron los carritos y las sillitas para estar en casa, para dormitar… los bebés iban, literalmente a cuestas, en brazos. Y muchas veces las mamás se los llevaban a trabajar con ellos, a veces al campo. Hacía falta ingeniárselas como fuera para poder hacer ambas cosas a la vez, y así nació el porteo. No se sabe cuántos años tiene pero sí que es muy antiguo, casi tanto como el hombre. En algunas culturas todavía practican el porteo como modo habitual, tal y como lo llevan haciendo siglos, para realizar las tareas más cotidianas, aunque sea labrar la tierra.
El porteo es una de las maneras más efectivas de generar vínculos

La semana pasada veíamos una vuelta a los orígenes, a las raíces de la crianza y hablábamos de la importancia del apego como método para criar a los hijos de una manera más natural. El porteo es, sin duda, una de las maneras más efectivas de generar vínculos de apego entre la madre y éste. Y esto es así por razones obvias. Los bebés poseen una necesidad ineludible de ser abrazados, protegidos, de permanecer en contacto permanente con el cuerpo de los adultos, preferiblemente de la madre en etapas tempranas. No saben hablar, no entienden nuestras palabras si les decimos que les queremos, ellos, más que ningún ser humano, necesitan hechos y, ¿qué mejor que un abrazo continuo, besos todo el rato y muy pegaditos a su mamá?

Los bebés que son porteados lloran menos, duermen mejor, tiene digestiones más fáciles. ¿Qué motivo tendría un bebé, salvo el hambre, de llorar si está acurrucado en el pecho de su madre y escucha los latidos de su corazón como cuando estaba en el útero? Las teorías que aseguran que se acostumbran tienen razón, desde luego que la tienen. ¡Claro que se acostumbran a estar en los brazos! Los bebés no son tontos, al contrario, tienen sus instintos a flor de piel y por eso les encanta estar en brazos. La pregunta sería, ¿qué tiene de malo acostumbrarse a que una madre te bese y abrace todo el rato? Nada hace más seguro a un ser humano que saber que tiene una familia que lo acoge y protege, que lo ayuda a caminar pase lo que pase.
Llevar a los niños en brazos es un instinto muy especial en mujeres

Eso nadie lo discute, entonces ¿por qué esa manía con no coger en brazos a los niños? No sólo es bueno, es indispensable, es lo natural. Es un instinto que sale muy especialmente a las mujeres tras dar a luz querer tener a sus hijos en brazos. Si esto le sucede a la inmensa mayoría ¿será que la naturaleza nos está comunicando algo? Sí, que hagamos caso al instinto y los cojamos en brazos. Nada hay más potente en el ser humano que el instinto y en el caso de una mujer recién parida este se agudiza para garantizar la supervivencia del bebé que acaba de nacer.

Poco a poco las madres (y también algunos padres) se han ido concienciando de que una manera de crianza más natural es lo más adecuado y, por ello, practican otras maneras de hacer las cosas y, entre ellas, está el porteo. Crianza natural es aquella que vuelve a la esencia de las cosas, a las más sencillas y, por cierto, más baratas. Muchos besos, mucha atención, muchos abrazos, cariño, suavidad, amor en mayúsculas…Y, cómo no, el porteo. Gracias a él puedes seguir haciendo muchas cosas y tener a tu bebé en brazos.

Como en todas las cosas se hace imprescindible tener información. Especialmente para no cometer errores que afecten a la salud de nuestros hijos. Desafortunadamente algunas famosas que son madres son fotografiadas constantemente porteando de manera inadecuada, es decir, con mochilas que no son buenas para el bebé. Están homologadas pero pueden afectar a la salud del niño. Y están homologadas porque cumplen unos mínimos pero no son las adecuadas.

 Mucha información
Afortunadamente ahora disponemos de numerosa información así que no es nada difícil encontrarla en la web. Hemos hablado con las responsables de un portal dedicado única y exclusivamente al porteo www.brazosyabrazos.es Su dueña, una emprendedora a pesar de la crisis, mamá también, está muy concienciada con la crianza con apego, por ello ha creado este espacio donde lo cuentan todo sobre el porteo. En la página, además de interesantes artículos, puedes encontrar una tienda online donde hacerte con sus productos para poder portear de manera segura. Hemos pedido que nos cuenten cómo se hace el porteo adecuadamente.

«La diferencia más reseñable, sin duda, es la posición que el bebé adquiere dentro del portabebé. En un portabebé convencional o una mochila colgona, como se dice comúnmente, el bebé va colgado, su espalda está recta y todo el peso recae sobre sus genitales, de tal manera que las piernas se tensan y quedan estiradas; ésta es una posición antinatural, incómoda y perjudicial, ya que impide el correcto desarrollo de su espalda, cadera y piernas y daña la zona genital, que no está preparada para soportar tanto peso.

Existe otro tipo de portabebés, los portabebés en forma de C que son como un saco o bolsillo, que tampoco se consideran ergonómicos porque la posición que adquiere el bebé en su interior no es la correcta; no es cómoda ni segura para él porque va acostado de tal manera que su barbilla está en contacto con su pecho, lo que puede dificultar su libertad de movimiento, su capacidad de respiración y llanto para pedir ayuda, lo que puede suponer un riesgo de muerte por sofocación.

Además, este tipo de portabebés no se ajustan al cuerpo del portador por lo que el hecho de que el bebé no vaya pegado y bien sujeto al cuerpo de su portador hace que el portabebé cuelgue y se balancee, aumentando el riesgo de caída del bebé (lo que le sucedió a Helena Tablada con su hija recién aterrizada de Miami que casi se le cae el bebé al suelo con la mochila que llevaba, muy bonita, muy de diseño pero nada segura).

En un portabebé ergonómico la postura del bebé es totalmente natural; va erguido y pegado a su porteador, adoptando su espalda la forma de C al igual que en el útero materno y sentado de tal manera que todo el peso recae sobre su culete; sus piernas están flexionadas, las rodillas quedan a la altura de su ombligo formando una M con respecto a su culete, lo que se conoce como «posición ranita», una posición no solo cómoda sino totalmente respetuosa con su fisionomía que además garantiza el correcto desarrollo de su espalda, cadera y piernas.

Entonces, ¿cómo se hace?
Hay una gran variedad de portabebés ergonómicos que se adaptan al bebé a lo largo de su desarrollo y a las necesidades o preferencias de los papás, según explican en brazos y abrazos:

- Bandolera:


Se compone de una tela larga (2m de largo x 70cm de ancho aprox.) con dos anillas en uno de sus extremos. Reparte el peso sobre un hombro y espalda, por lo que está recomendado para portear en períodos cortos de tiempo o para momentos puntuales. Permite portear desde el nacimiento y hasta el final del porteo, así como diferentes posiciones. Es ideal para amamantar al bebé y para la época en la que el bebé comienza a caminar y se sube-baja con frecuencia.

- Fular tejido:


Es una tela larga que, mediante su anudado, se ajusta punto por punto y perfectamente al cuerpo del porteador y del bebé. Requiere de cierta técnica para su anudado, técnica que se adquiere con práctica comenzado por el anudado más sencillo, y precisa ser anudado con el bebé en brazos. Es el portabebés más versátil que se adapta perfectamente al bebé en todas sus etapas y al portador según sus necesidades de uso. Ofrece un excelente soporte y se puede usar desde el nacimiento hasta el final del porteo.

- Fular elástico:


Es una variante del fular rígido a cuyo tejido se le añade fibra elástica lo que permite que el fular pueda ser preanudado antes de colocar al bebé en él, y que no sea necesario deshacer el anudado para meter o sacar al bebé las veces que se precise. Se puede usar desde el nacimiento, incluso en bebés prematuros, pero dada su elasticidad el tiempo de uso es más limitado, por lo que se aconseja hasta el año de edad o los 10 kg de peso aproximadamente, siempre en función del desarrollo del bebé.

- Mei-tai:


Es un portabebé asiático compuesto por un cuerpo rectangular y cuatro tiras, dos que salen de los extremos superiores y dos de la base (una hacia cada lado), anudándose a la cadera. Es muy fácil de usar, pues el anudado es muy sencillo y básico; se puedes usar delante, a la cadera y a la espalda, reparte el peso entre hombros, espalda y caderas y ofrece muy buen soporte y comodidad al bebé. Se recomienda su uso a partir de los 6-7 meses del bebé (en función de su desarrollo, siempre teniendo en cuenta que mantenga la postura erguida y pueda sentarse por sí solo) y puede ser usado hasta el final del porteo.

- Mochila ergonómica:



Tiene el cuerpo preformado, tiras anchas y acolchadas que reparten el peso en los hombros y una banda ancha en la cadera, sobre la que recae la mayor parte del peso. Se ajusta punto por punto mediante correas, trabillas o cremalleras en diferentes puntos y se abrocha con cierres automáticos. Se recomienda su uso a partir de los 6-7 meses del bebé (en función de su desarrollo, siempre teniendo en cuenta que mantenga la postura erguida y pueda sentarse por sí solo) y puede ser usado hasta el final del porteo.

¿Cuál será el mejor para mí?
—Para elegir tu portabebés deberás tener en cuenta principalmente:

•El tipo de porteo vas a practicar (ocasional o habitual).

•La edad del niño que va a ser porteado y su desarrollo físico (porque hay portabebés condicionados al tiempo del bebé).

•Si estás dispuestos a hacer nudos o prefieres un sistema de cierre y ajuste más sencillo o automático.

—Otros factores a tener en cuenta pueden ser:

• Si solo quieres un portabebés que te sirva para toda la etapa de uso con el bebé o si estás dispuesta a hacerte con dos o más portabebés (no olvidemos que ¡el porteo engancha!).

• La climatología de la zona en la que vives o la estación del año en el que va a ser usado (si es una zona muy calurosa, de temperatura suaves o, por el contrario, una zona de frío), si piensas portear en una época en concreto, pues hay diferentes fibras y tejidos apropiados para las diferentes épocas del año y climatologías.

• Que solo lo vayas a usar tú o pueda ser usado por varios portadores, pues hay portabebés que se adaptan a las diferentes complexiones y otros que van por tallas, dependiendo del porteador.

La página brazos y abrazos contiene toda la información necesaria y explicaciones de cómo comprarlos, cómo usarlos, consejos y toda una información muy útil para poder portear a tu bebé y llenarlo de todos los besos que tú quieras.

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