lunes, 14 de enero de 2013

Trauma acústico: los jóvenes, siempre los más vulnerables


Advierten que el 30% puede sufrir algún grado de disminución auditiva
Por Fabiola Czubaj  | LA NACION

Si megaestrellas de la música como Phil Collins o Sting hubiesen tomado conciencia de los riesgos de exponer sus oídos al volumen intenso en los ensayos y recitales, no tendrían que convivir con una disminución auditiva de hasta el 60% y con molestos zumbidos.

Por eso, dos entidades médicas advierten que los chicos y adolescentes que adhieren a la moda de usar los auriculares del celular o el reproductor portátil casi como una parte inseparable de su cuerpo están en zona de riesgo auditivo.

La Asociación Argentina de Otorrinolaringología y Fonoaudiología Pediátrica (Aaofp) y la Federación Argentina de Sociedades de Otorrinolaringología (FASO) estiman que el 30% de los chicos y adolescentes tendrá algún grado de hipoacusia que afectará su rendimiento estudiantil o laboral.

La exposición continua, de dos o tres horas por día, a más de 90 decibeles (dB) dirigidos directamente al interior del oído garantiza una lesión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que ese tipo de reproducción no supere los 50 dB de intensidad. De hecho, cuando muchos jóvenes acuden al especialista descubren que ya tienen una disminución auditiva que puede ser permanente.

Otros hasta tuvieron un accidente en la calle por cruzar o andar en bicicleta escuchando música con auriculares puestos.

"Deberíamos preguntarnos si nuestros chicos hoy serán discapacitados auditivos mañana. El 30% de la población de entre 10 y 24 años tendrá trastornos auditivos por exposición no laboral al ruido. Y eso no es poco: equivale a por lo menos 3 millones de personas que sufrirán un daño que no se cura", dijo a LA NACION la doctora Graciela González Franco, otorrinolaringóloga infantil especializada en prevención e integrante de la Aaofp.


En el XXXIII Congreso de la Sociedad Panamericana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, organizado por ambas entidades en Mar del Plata, también se planteó la ausencia de políticas públicas de prevención y de concientización.

"En mi sala de espera -dijo González Franco-, están los nenes de menos de 10 años con los auriculares puestos escuchando música del teléfono del papá o de la mamá o con el ruido de los jueguitos electrónicos, y los papás no son conscientes del volumen al que lo están escuchando. Y si uno escucha la radio o mira la televisión, los locutores hablan gritando, aunque tienen el micrófono delante. Sin conciencia de semejante exposición, mal podemos trabajar en prevenirla."

Un decibelímetro que cualquiera puede descargar de Internet en el celular le permitió a la especialista registrar en un acto de chicos de jardín de infantes que el nivel de ruido ambiente superaba los 119 dB, como el despegar de un avión. Las normas de la Unión Europea establecen que una persona podría estar expuesta ¡apenas 28 segundos! a esa intensidad. Pero cualquier equipo de música llega a los 120-130 dB y están programados para encenderse a más del 60% de su capacidad.

"La OMS dice que una de cada cinco personas escucha música durante tres horas diarias a 95 dB, lo que provoca hipoacusia -dijo González Franco-. Pero a eso en los jóvenes hay que sumarle la exposición que sigue a la noche en los bares y los boliches."

DE ALTO IMPACTO

También según la OMS, el 76% de la población que vive en la ciudad queda expuesta a un impacto acústico muy superior al recomendable, lo que afecta su calidad de vida porque le produce estrés, irritabilidad o taquicardia.

"Es cultural que la música tiene que estar muy fuerte para escucharla. Lo es en un pelotero, el gimnasio, un casamiento y un boliche", dijo el doctor Daniel Orfila, director de congresos de la FASO. A eso le sumó el uso de los auriculares de inserción, que, según explicó, son más dañinos que los de copa, que dispersan el sonido un poco más.

"Deberíamos hacer más campañas y que inspectores concurrieran a los boliches con un decibelímetro para medir la intensidad de la música. Nos están exponiendo a sonidos por encima de los 110-120 dB y no hay oído que lo resista", sostuvo el especialista en otología y neurootología.

De hecho, la FASO realizó controles auditivos a la salida de un boliche y registró la disminución de la audición en los asistentes.

"Si es una vez, se trata de un trauma acústico de primer grado -explicó Orfila-. Pero si esa exposición se repite todos los fines de semana y con equipos reproductores, no se recupera más [la audición perdida]. Empiezan a perder las frecuencias agudas, la discriminación fina [de los sonidos], además de aparecer los zumbidos en los oídos."

UNA RECETA SENCILLA

Orfila dio una receta muy sencilla para saber si el sonido está muy alto. "Si estoy cerca de alguien con auriculares y escucho lo que está escuchando, la intensidad supera los 100 dB y se está lastimando los oídos", dijo.

Recomendó que el volumen nunca supere la mitad de la capacidad del equipo.

"Cuando prendemos un aparato, el volumen está por encima de esa potencia tolerable. Lo que hay que hacer es colocar el volumen a la mitad, dejar que el oído se acostumbre y, entonces, bajar el sonido un poquito más", indicó.

Claro que no sólo están la intensidad y la duración de la exposición, sino también la predisposición individual. "Pero, ¿quién sabe si es susceptible o no?", planteó González Franco.

Y desafió: "Si alguien siente vergüenza por usar tapones en sus oídos, debería meditar si no será más frustrante fingir que entiende lo que no escucha porque está sordo".

USAR PROTECCIÓN EVITA LESIONES
Por haber pasado al último año del secundario sin llevarse materias, Javier tiene más tiempo en vacaciones para tocar con su banda. Sabe que si usa tapones cuando ensaya o toca, no oye zumbidos ni silbidos a la salida. "Me pasa bastante seguido que cuando vamos a tocar, la música está fuerte -cuenta-. Por eso, empecé a usar protección auditiva."

Los tapones reducen unos 20 dB el ruido. "También estamos tratando de tocar más bajo, regular los amplificadores, y donde tenemos retorno, bajamos el volumen -enumera-. Trato de no usar auriculares dentro del oído y si no puedo usar tapones, tratamos de descansar para no saturar tanto los oídos."

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